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31 de Diciembre

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Los 31 de Diciembre siempre me emocionan. Es el último día del año, y en él se mezcla todo lo malo y lo bueno, el pasado y el futuro. Para mí es un día con mucha mezcla de cosas.

Este año han pesado muchas cosas malas, ha sido un año muy duro en casi todos los aspectos, por no decir en todos. Pero por suerte lo finalizo bien. Lo finalizo en un lugar nuevo y precioso, de postal, rodeada de gente alegre. Lo finalizo lejos de mi familia, lo cual es duro, pero sintiéndolos muy cerca. Lo finalizo pensando en todo lo que hemos pasado, y en todo lo que nos queda por venir. Imagino que como muchos de vosotros.

 

No quería dejar pasar el día sin agradecer a todos que sigáis conmigo, que me regaléis vuestra compañía un año más. Son casi cinco años en total escribiendo, a veces mejor, otras peor: pero siempre con vosotros.  Mis amigos, mis compañeros de la blogosfera.
Gracias a los que me han animado a seguir cuando desaparecía durante algún tiempo, gracias a los que me habéis apoyado con este cambio tan grande de mi vida. Os deseo salud y felicidad, que le deis una patada en el culo a este 2012 y que el 2013 os traiga (nos traiga, permitidme que me incluya) lo que nos merecemos.

Feliz 2013 a todos, os quiero.

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El viaje II. El proceso

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Cuando Ratman dejó de trabajar como autónomo, decidió tomarse unos meses de descanso y se vino a vivir con mi hermana y conmigo. Pasado el verano, decidió empezar a buscar trabajo en España. Pasado un mes, y sin apenas una llamada citándolo a una entrevista, decidió mandar currículums a Argentina. En una semana le habían contestado de tres lugares. Uno de ellos lo citó a varias entrevistas por Skype, tras las cuales le dieron el empleo con una condición: debía empezar a trabajar en una semana. Después de hablarlo, le animé a que lo aceptara. ¡Tenía trabajo! No había duda: nos íbamos para Argentina, así que tuvimos cuatro días para comprar su billete, preparar las maletas y hacer algunas compras de última hora.
A todo esto, mi hermana ya conocía la noticia de que íbamos a irnos desde hacía unos meses, con lo cual en verano empezó a buscar piso con una amiga. A primeros de septiembre se mudó, y diez días más tarde Ratman voló a Argentina. Así que en menos de dos semanas me quedé sola en un piso lleno de cosas y de recuerdos. Por suerte tenía un par de meses para dejarlo, lo cual me permitía hacer las cosas con relativa calma.

El proceso de la mudanza ya sabéis más o menos como fue. El resultado final resultaron ser dieciocho cajas de cosas que han quedado en casa de mi padre, muebles malvendidísimos que como mínimo me dieron para pagarme el billete y cuatro maletones que se venían conmigo en el avión (dos de ropa y las otras dos con cosas varias para el hogar, o lo que yo llamaba “el kit de supervivencia”).

Hubo un día, a primeros de octubre, que me senté a mirar precios de vuelos por internet. Más o menos había calculado estar en Argentina a mediados de Noviembre, con lo cual estipulé volar el 14 de Noviembre para llegar allí el 15.
Esa noche puse la tele (cosa que casi nunca hago, pero que desde que Ratman se fue hacía constantemente, cosas de la autosugestión) para ver las noticias de las nueve. Y mira tú por donde salen el Toxo y el Méndez diciendo que van a proponer una huelga general para el 14 de Noviembre, jajajaja Ni hecho a propósito. Así que finalmente compré el vuelo para el 13.
– Martes y 13 – me dijo mi hermana
Pues una de dos- le dije yo- o el viaje sale redondo -mi tío el italiano me dijo que en Italia el 13 da buena suerte- o me va como el culo.

 

Pata de…

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Pata de patapalo. No.
Pata de patata. No
Pata de pataleo. No
Pata de patatús. Casi, pero no.
Pata de…

¡Patagonia!

 (también conocida como El Culo Del Mundo)

Hala, ya sabéis donde estoy.

Disculpen el retraso…

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… es que la mudanza me ha llevado más faena de la que pensaba. Bueno, en realidad no, porque ya sabía que me esperaba un faenón tremendo. Y es que no ha sido una mudanza convencional, a ella se han sumado muchas otras cosas.

 

Básicamente, porque he pasado de vivir aquí…

 

…a vivir aquí.

 

El perrito piloto para quien lo adivine.

Hogar dulce hogar los c

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Apenas me quedan fuerzas para escribir y no tengo tiempo (ni neuronas) para redactar grandes e ingeniosas entradas, así que para que no suene a excusa os dejo algunas instantáneas de lo que era el salón de mi casa hace dos días.

(hay que ver, colgando el bolso en el mueble del comedor, qué barriobajera)

(mi portátil, esa gran ventana al mundo exterior, siempre on -el día que me corten el adsl muero- )

(buf…)

En fin, una mudanza como todas, agotadora. Aunque tengo que decir que lo llevo bastante bien (dejando de lado la crisis nerviosa del jueves pasado, en la que casi quemo mi piso y todo lo que él contiene, incluída yo). En un mes, he logrado meter casi toda mi vida en 17 cajas.

(Esta es la Habitación Anteriormente Conocida Como Habitacióndemihermana. Ahora es Lahabitacióndelascajas)

Entre caja y caja, por suerte, se ha ido vendiendo algún mueble. Hoy, por ejemplo, una vecina se ha quedado con la estantería y el banquito-arcón que tenía en el salón. Para poder transportarlo mejor, me he hecho una especie de tabla transportadora. Para su elaboración he necesitado lo siguiente:

  • Una tabla resistente
  • Cuatro ruedas con freno (soportan 20kg cada una, y si se va con cuidado, más. ¡Garantizado!)
  • Escuadras, cáncamos o cualquier cosa con agujeros que le podamos meter a la tabla (ésta es la ocasión ideal, la que hemos esperado desde hace años, para usar esas piezas que nos sobraron tras montar algún mueble de Ikea -que, milagrosamente, no se nos ha caído encima-y que guardamos “por si acaso”).

Y el resultado vendría a ser este:

Es muy práctica, porque ayuda a transportar muebles y cajas de peso considerable sin cargar la espalda, lo cual se agradece siempre, y a estas alturas del trajín, más. Los cáncamos sirven para enganchar los pulpos que sujetarán las cajas, y las escuadras con el orificio permiten atar una cuerda de la que tirar el carro. Mi vecina, la que me ha comprado los muebles, dice que soy muy ingeniosa. Yo le he dicho que de ingenio nada, que se lo he copiado a un montador que trabajaba conmigo.

También agiliza bastante el trayecto salón-baño, baño-salón (el pasillo de mi casa es muy largo). O si tengo que acercarme al mercadona a comprar cervezas va muy bien, porque voy yo arriba y a la vuelta me traigo las latas entre los pies, jajajaj

Hay que ver la de tonterías que se dicen cuando uno está reventao. Hala, me voy al sobre. Mañana más.

Lo más jodido de vender cosas en una mudanza…

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… es que te compren el sofá a día nueve cuando no dejas el piso hasta el día treinta.

Así estaba yo hasta hoy.

Así estoy desde las siete y media de esta tarde.

Menos mal que tengo parquet. Es más calentito.

¡Rrrratas!

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Cuando puse los anuncios en internet vendiendo algunas (muchas) de mis cosas, no pensé que me iba a encontrar con tanto devoto de la Virgen del Puño. La gente regatea como si esto fuera Marrakech. Y yo no digo que no esté abierta a negociar precios, pero hay casos que me parecen ya una tomadura de pelo. Aquí van tres.

EL DEL VINILO:

He puesto en venta un vinilo que no me gusta y está prácticamente nuevo. Es una edición especial de dos vinilos más gruesos de lo normal (vamos, que te lanzan un disco al cuello en plan frisbee y te decapitan). Me costó 20€, lo vendo por 10€. Uno va y me dice:
si me lo dejas en algo menos (para compensar la gasolina, vivo fuera de barcelona) me lo quedaría”.
A este punto estamos llegando con la crisis. Vamos a ver, caradura, si vives fuera de Barcelona no es mi problema, coges el coche y te vienes. Y sino te cuelas en el metro o en el tren como hacemos todos y el transporte te sale gratis.

En la primera venta que hice me tuve que ir hasta El Carmelo (un barrio barcelonés que está donde Cristo perdió la alpargata) con dos espejos encima. La tía que me los iba a comprar me dio plantón. Ese día pagué el metro, y no se me habría ocurrido decirle a la compradora que me pagara dos euros de más en concepto de transporte. Así que si el señooor va en coche, que se pague la gasolina él, no te jode. Yo ni siquiera tengo coche.

 

LA DE LA LÁMPARA:

Otra me dice, respecto a una lámpara de pie:
podrías ajustarme un poco el precio? estoy en el paro”. A ver, lista. ¿Por qué crees que estoy vendiendo una lámpara que me costó 30 o 40 euros por 10? ¿Porque me apetece? ¿Por diversión? Me vas a decir a mí que estás en el paro. Yo con el paro no me compro una lámpara de pie para luz ambiental. Son 10 euros y esto va como con las lentejas, si quieres las comes sino las dejas.

 

EL DE LOS DVDs

Puse a la venta 25 películas en DVD por 20€. Un chollito, vamos. Hoy me dice uno que se las queda por 15€. Acepto.
Antes de meterlas en la bolsa, las reviso una por una para ver que estén todas dentro de su caja. Pero Casablanca no estaba. Lo llamo:

– Hola… oye, que estaba revisando las películas y me falta una, Casablanca. ¿Te interesaba mucho ésa? -no sé para qué pregunto.
– Ostras… pues sí, ésa justamente me interesaba mucho… – vaya hombre, qué casualidad.
– Vaya… bueno, si las sigues queriendo…
– Vale, si me dejas las 24 por 14€ me las quedo.

Por suerte no lo tenía delante y no me ha visto la cara. Le querría haber dicho a esa rata inmunda que no sé qué reglas de tres le enseñaron a él en el colegio, pero que si 25 películas valen 15€, 24 películas no valen 14€. Pero como soy una mujer desesperada por sacarse cosas de encima he aceptado.

 

Así va el país.