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Archivo de la etiqueta: miedo

Jesucristo superestar

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– ¡¡Ingriiiid(*)!! -grita desde el pequeño almacencito Jairo (*)
(*)Quien dice Ingrid y Jairo, dice Pepa y Juan.
– Quééééé…
– Mientras ordenaba apareció el dibujo que nos hizo Martín, el de la obra, ¿te acordás?
– ¿Ah, sí? – dice desganadamente, sin levantar la vista de la pantalla del portátil – Bueno, ponelo ahí en el cuartito.

Y lo puso en el cuartito.

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Así que ahora, cada vez que entro al cuartito a servirme un café, a envolver un regalo, a comer una galletita, veo ese dibujo. A mí me da miedo.

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Brrrrrrum

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El otro día, sobre las siete de la mañana, hubo un temblor mientras dormíamos. Fue un brrrrrum que hizo vibrar las paredes de nuestro pisito e hizo que nos sentáramos en la cama de un brinco.  Luego, el silencio total. Nos miramos y nos volvimos a acostar como si nada, teníamos sueño y no le dimos más importancia. Lo que pensé en esos instantes es que había sido el viento. La Patagonia se caracteriza por ser muy ventosa, y a veces el viento es tan fuerte que hace vibrar las paredes de nuestro apartamentito; así que pensé que había sido una ráfaga. Pero no era así, resultó ser un temblor sísmico. La Tierra en estado puro.

En los días siguientes se ha repetido la escena, a distintas horas del día, con lo cual lo hemos podido apreciar a la perfección. No os podría explicar qué se siente. Duran tan solo un segundo, quizá dos, pero parece mucho más. Una extraña vibración te entra por los pies y te recorre el cuerpo de abajo a arriba. Sientes como si se fuera a abrir una gran zanja y la tierra quisiera tragarte. Cuando ya tienes los ojos abiertos como platos mientras mantienes, inmóvil, la postura de lo que estabas haciendo, se detiene. Y entonces sonríes y te sale un “ualllla!!” del alma.

Hay gente que les tiene pánico. No es mi caso, entre otras cosas porque sé que no causa daños, al menos por el momento. Es extraño, porque asustan, pero a la vez son alucinantes. La Tierra vibra bajo tus pies, literalmente y de una manera potentísima. Evidentemente lo disfruto y disfrutaré mientras no tenga mayores repercusiones, no me gustaría para nada que los temblores fueran a más y se convirtieran en algo serio y peligroso, pero os aseguro que me gusta sentirlos. Es muy emocionante y siempre le pillan a uno por sorpresa.

La Patagonia argentina y chilena limita con tres placas tectónicas: por el oeste, la Placa Sudamericana converge con la Placa de Nazca (causantes del catastrófico terremoto de Chile en el 2010) y la Placa Antártica; y al sur, por si no tuvéramos bastante, encontramos la Placa Escocesa. ¿No querías té? Pues toma dos tazas. O tres.

Placas tectonicas(Fijaos también en la frontera entre la Placa Euroasiática y la Africana, originarias de los terremotos de 2011 en Lorca, Murcia)

No sé bien cuál era el epicentro de dichos temblores, ni si hay alguna estación sismológica cercana que pueda consultar o que tenga datos. Lo que está claro es que, aunque es divertido y emocionante vivir en una zona moderadamente sísmica, uno no puede evitar pensar: ¿irá a más?

Bienvenido, valiente

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El pasado 10 de Julio fui tía. Por primera vez en mi vida. Mi sobrino (es un niño, me encantan los niños) está a doce mil quilómetros de distancia, pero intentamos que nos sienta (y sentirlo nosotros) lo más cerca posible.
No conozco personalmente a sus padres, ni a sus abuelos, pero sé que los quiero a todos, es extraño de describir. Y a él… cómo no voy a querer a ese bebé de manos largas, mirada penetrante, barbilla chiquita y boquita de piñón.

Hace un par de semanas Luca llegó por fin a casa, donde debe estar, después de un par de sesiones de quirófano y alguna dosis de incubadora. Dice su madre que es un niño muy fuerte. Ella también lo es.

A Luca le gusta hablar de cosas serias. El otro día le decíamos chiquititocositahermosañiñiñí por videollamada y se puso a llorar. Entonces Ratman le preguntó qué pensaba sobre la limitación en la compra de dólares en Argentina. Eeem… a ver, Luca, ¿qué pensás vos sobre la limitación en la compra de dólares en la Argentina? Y Luca se calló, mirando fijamente a la pantalla. Como decían en Friends, de repente ya me lo imagino en la universidad.

¿Nuestra vida o la de ellos?

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Imaginaos escribiendo con una pluma, de ésas antiguas de antes, una pluma preciosa, aparentemente perfecta. Pero no tiene tinta. No funciona, y aún y así la seguís usando.

Imaginaos con un libro entre las manos. Un libro con encuadernado de cuero y hojas de papel grueso y rugoso. Un libro que todo el mundo querría leer. Aunque no tenga letras. 

Imaginaos un cine. Pantalla gigante, cortinajes rojos de terciopelo, amplios butacones. No se proyecta nada, no hay película; pero todo y así, todos pagamos la entrada.

Imaginaos un guiso, el que prefiráis: el de mamá, el de la abuela, el que hacéis vosotros. Imaginaos realizarlo con el mejor sofrito del mundo como base, y salpimentarlo, condimentarlo con mil especias. Y que luego, cuando lo coméis, no sabe a nada. Aunque no importa, todo el mundo va a decir que ese guiso tiene todos los ingredientes necesarios para que sea perfecto.

Y yo me sigo preguntando cómo es posible que muchos aún no se den cuenta de que nuestro destino está escrito con una pluma chapada en oro, que sólo unos cuantos poseen. Nuestro destino puede leerse en cualquier libro antiguo, porque no es nuevo. Puede verse proyectado en la mejor sala de cine porque ya sucedió, y ya se hicieron películas sobre ello. Nuestro destino está sazonado con un sinfín de aderezos, pero no sabe a nada.
Y escribe una persona que no cree en el destino.

Pero ¡alto! ¡Que nadie se tire por la ventana! (Al menos no todavía). No todo está perdido.

El Gato de Chesire tenía toda la razón del mundo:

– Sólo quiero saber qué camino debo tomar.
– Pues depende a dónde quieras ir tú.
– Eso no importa, si tu me dices…
– Entonces, ¡realmente no importa el camino que escojas!

 Hay dos tipos de personas: las que deciden y las que dejan a los demás decidir por uno.

Mozuelos

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En mi ciudad, intentan salvar a los que quedan atrapados en una torre con un helicóptero.

En mi ciudad, te registran antes de entrar a una plaza en la que se convoca una manifestación.

En mi ciudad, cierran los accesos a la parada de metro más cercana al lugar de la concentración.

En mi ciudad, los secretas llevan brazalete identificativo.

 

Os puedo jurar que hacía tiempo que no vivía una dosis de surrealismo tan fuerte en un solo día. Qué mozuelos estos, hay que ver cómo les gusta llamar la atención.

En fin, Feliz 1 de Mayo.

III

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A todos aquellos que creen en otro modelo de país…

…feliz día.

 

 

Demasiado poco tiempo libre

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La vida es así de contradictoria: cuando uno tiene demasiado tiempo libre puede caer en la paradoja de acabar justo en el otro extremo.

Tuve tiempo para pasarme por vuestros espacios, para leeros, pero no lo he hecho. Una parte de mí se siente avergonzada por volver y no haber cumplido la promesa de leeros, pero otra parte de mí estaba inquieta, y necesitaba buscar respuestas a algunas cosas.

A veces el pensar en tomar ciertas decisiones hace que uno se plantee lo que ha estado haciendo hasta ahora. Desde hace algún tiempo estoy muy pensativa. No soy la única que tiene la sensación de que algo está cambiando, algo importante, porque es evidente y lo vemos (unos más que otros) cada día. En los últimos meses me han surgido multitud de inquietudes, supongo que fruto de no entender muchas de las cosas que suceden actualmente.

Desde luego a veces es mejor no entender. La gente parece más feliz cuando no entiende. Pero no pienso venderme a la ignorancia a cambio de felicidad, así que me da igual si lo que hace sonreír a los demás no me hace sonreír a mí, o si lo que me hace sonreír a mí no es lo que hace sonreír a los demás.

Me hace sonreír estudiar (estoy realizando cuatro cursos, he aquí mi poco tiempo libre), e ir al gimnasio a ver a las viejas pelearse por las máquinas. Me hace sonreír haber vuelto a conectar con mi mejor amiga, y hablar, y enfadarnos con el mundo, y que eso nos haga sentir más unidas. Me hizo sonreír correr delante de los mossos la semana pasada (aunque en aquel momento tuviera los ovarios por corbata). Hoy me ha hecho sonreír encontrar banderas republicanas a 3€ el metro en la Ribes&Casals de Plaça Urquinaona.

 

Porque el tiempo pasa, y pasan cosas; pero hay otras cosas que tenemos que hacer que pasen.