Canal RSS

Archivo de la categoría: Peco-inventos

Hogar dulce hogar los c

Publicado en

Apenas me quedan fuerzas para escribir y no tengo tiempo (ni neuronas) para redactar grandes e ingeniosas entradas, así que para que no suene a excusa os dejo algunas instantáneas de lo que era el salón de mi casa hace dos días.

(hay que ver, colgando el bolso en el mueble del comedor, qué barriobajera)

(mi portátil, esa gran ventana al mundo exterior, siempre on -el día que me corten el adsl muero- )

(buf…)

En fin, una mudanza como todas, agotadora. Aunque tengo que decir que lo llevo bastante bien (dejando de lado la crisis nerviosa del jueves pasado, en la que casi quemo mi piso y todo lo que él contiene, incluída yo). En un mes, he logrado meter casi toda mi vida en 17 cajas.

(Esta es la Habitación Anteriormente Conocida Como Habitacióndemihermana. Ahora es Lahabitacióndelascajas)

Entre caja y caja, por suerte, se ha ido vendiendo algún mueble. Hoy, por ejemplo, una vecina se ha quedado con la estantería y el banquito-arcón que tenía en el salón. Para poder transportarlo mejor, me he hecho una especie de tabla transportadora. Para su elaboración he necesitado lo siguiente:

  • Una tabla resistente
  • Cuatro ruedas con freno (soportan 20kg cada una, y si se va con cuidado, más. ¡Garantizado!)
  • Escuadras, cáncamos o cualquier cosa con agujeros que le podamos meter a la tabla (ésta es la ocasión ideal, la que hemos esperado desde hace años, para usar esas piezas que nos sobraron tras montar algún mueble de Ikea -que, milagrosamente, no se nos ha caído encima-y que guardamos “por si acaso”).

Y el resultado vendría a ser este:

Es muy práctica, porque ayuda a transportar muebles y cajas de peso considerable sin cargar la espalda, lo cual se agradece siempre, y a estas alturas del trajín, más. Los cáncamos sirven para enganchar los pulpos que sujetarán las cajas, y las escuadras con el orificio permiten atar una cuerda de la que tirar el carro. Mi vecina, la que me ha comprado los muebles, dice que soy muy ingeniosa. Yo le he dicho que de ingenio nada, que se lo he copiado a un montador que trabajaba conmigo.

También agiliza bastante el trayecto salón-baño, baño-salón (el pasillo de mi casa es muy largo). O si tengo que acercarme al mercadona a comprar cervezas va muy bien, porque voy yo arriba y a la vuelta me traigo las latas entre los pies, jajajaj

Hay que ver la de tonterías que se dicen cuando uno está reventao. Hala, me voy al sobre. Mañana más.

Anuncios

Peco-invento 2

Publicado en

Libros impermeables. ¿Por qué no existen?
Sí que existe esa especie de libros acolchados de plástico para bebés. Qué injusto, hay libros impermeables para personas que aún no saben leer (¿por qué?, ¿para qué?) y no existen para los que sabemos leer.

Yo quiero leer en el mar. Leer tumbada en la arena me resulta muy incómodo, pero no me gusta llevarme hamacas a la playa. La playa es para estar tumbado en la arena. Pero en la arena es muy difícil leer. Qué dicotomía.

El sábado pensaba, mientras hacía el muerto en el agua y se me congelaban los dedos de los pies, en lo cómodo que podría ser leer en el agua. Uno en el agua no pesa, no se le clava nada y, una vez dominado el arte de hacer el muerto y pasar páginas a la vez, debe ser la repanocha leer en el mar. O en la orilla de una de esas playas llanas, de las que andas y andas y el nivel del mar nunca pasa de la rodilla. ¿No sería ideal poder tumbarse en la arena, dentro del mar, y leer un libro impermeable? Uno no tendría que preocuparse nunca de si va a venir una ola y lo va a mojar, o de si se nos resbala de las manos y cae al agua. Incluso podríamos nadar con el libro bajo el brazo un ratito, hasta alcanzar un islote cercano, salir del agua, seguir leyendo allí y luego volver.

 

 

Yo quiero un libro impermeable para leer en el mar.

Demasiado tiempo libre

Publicado en

A finales de enero terminé el curso que estaba realizando. Un curso que me mantenía ocupadas las mañanas de los días laborables, además de mi cabeza.

Ahora tengo demasiado tiempo libre, cosa que a veces es bueno, y otras no tanto. Ocupo mis horas restaurando, leyendo, con tontadas y con otras cosas que no son tan tontadas… Precisamente el tener tanto tiempo libre tendría que haber hecho que estuviera más pendiente de vosotros, de visitaros y leeros; pero ya os digo que tener tanto tiempo libre no siempre es tan bueno.

Prometo intentarlo (de nuevo) y volver a ponerme las pilas. A eso le voy a sumar un curso a distancia de chino (tuli wang shamp amp shu, que quiere decir ‘aquí no hay playa, vaya vaya’ – Fuente: traductor google).

Para dar un poco de gracia a una entrada tan sosaina, voy a incluir unas fotos de mi última creación: restaurar con todas las de la ley una mesita que encontré en la calle hecha mierda. Yo creo que sufrió un incendio, porque estaba parcialmente ennegrecida, como quemada. A eso súmale que tenía unos sellos que mi abuela me dio pertenecientes a mi abuelo con los cuales no sabía qué hacer.

Así quedó la hermosura:

ImageImage

Hay sellos de un montón de países del mundo! Hasta está Francisquito!

Restaurando again

Publicado en

Hoy me he puesto a reparar una mesita que tengo parada desde hace tiempo y, revisando las fotos, he visto las del taburete que realicé el verano pasado. He recordado que no os las había enseñado, así que os lo muestro seguidamente.

Se trata de un taburete alto de madera, muy pesado, que encontré junto a un contáiner. Me lo llevé a casa sin dudarlo.

Así estaba cuando lo encontré.

Le quité el óxido del metal, lo pinté con minio y posteriormente con esmalte naranja.

 

Así quedó tras teñir la madera de verde y aplicar las manos de goma laca (un barniz natural) a muñequilla:

¿No es la mar de gracioso?

Peco-invento 1

Publicado en

Podría existir una especie de aparatejo que absorbiera el polvo. Como los que absorben la humedad, esos que se enchufan y se dejan ahí para que vayan chupando (mi madre tiene uno).

Pues lo mismo: un chisme que se enchufara y lo dejaras puesto en el despachito, por ejemplo. Y que cerraras la puerta y lo dejaras ahí, tirando. Y que al cabo de un rato entraras y se hubiera tragado el polvo de encima del escritorio, de los libros, de las hojas del potus…

Sería la hostia.