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Archivo de la categoría: Misterios de la humanidad

¡Feliz 2015!

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Quería desearos un feliz 2015, aunque sea con algunos días de retraso. El hecho de que viva en el culo del mundo y de que este año sólo haya publicado 4 entradas (gracias, resumen anual de Wordrpress, por decirme las verdades a la cara; me sonó a reprimenda), no quiere decir que me olvide de vosotros.

Faltan dos días para los Reyes. ¿Qué vais a pedir?

Lo de la foto es una opción. Regalo ideal para los más pequeños de la casa, made in China.

No son jodíos ni ná, los chinos.

MiaaaaCHFFFF!!

MiaaaaCHFFFF!!

PD: Obsérvese carita sonriente del niño chino junto a los intestinos del gato.

PD2: Quizá alguien piense que es una tomadura de pelo que felicite las fiestas con una entrada tan absurda. Es cierto, es absurda. Pero lo primero que pensé cuando vi esta foto es en que debía subirla aquí,como en los viejos tiempos en los que publicábamos todas las frikadas que se cruzaban en nuestras vidas. ¿Veis? Os tengo en mi mente, aunque escriba poco.

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Memoria

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A propósito de la memoria y los recuerdos, ayer leía esto: “Los recuerdos son lo único que nos pertenece. Están hechos a nuestra imagen y semejanza. Dime qué recuerdas y te diré cómo te lo inventas. Ficción basada en hechos reales“. No me pudo parecer más acertada (y bella) esa descripción.
Precisamente esta mañana, durante una conversación, he verificado (una vez más) que un mismo recuerdo puede ser recordado por dos personas de muy distinta manera.
Y la verdad es que estas cosas a mí no dejan de provocarme perplejidad.

Si hay algo que me intriga del ser humano es el cerebro. Sé que es un tema recurrente, objeto de miles de estudios científicos, programas de televisión y debates. Pero por mucho que pueda ser analizado me sigue pareciendo increíble todo lo que rodea su existencia y funcionamiento.
Cuando uno compra riñones o hígado para hacer a la plancha, o ve cómo destripan a un pollo, o cómo le sacan los ojos a un pescado puede no sentir nada, sentir asco, o incluso parecerle divertido (a mí lo de los ojos del pescado me hace mucha gracia). Pero ¿quién no ha visto en una carnicería los sesos de algún animal y los ha estado observando durante unos segundos, semi hechizado? Yo creo que es algo más o menos generalizado. Sus formas y recovecos parecen esconder, como los laberintos a los que tanto se asemejan, misterios a los que tenemos acceso restringido.
Y lo que gustan los cerebros. No me refiero a la gastronomía, sino a lo infinitamente erótica que puede resultar una persona físicamente no atractiva, pero que sin embargo tenga pensamiento crítico, conversación, curiosidad, arte. El cerebro es un arma tremenda, por eso muchos se preocupan de que no se desarrolle lo suficiente.

Volviendo a los tantos misterios del cerebro, confiamos especialmente en uno de ellos: la memoria y los recuerdos. Muchas veces son fiables y reales, y es gracias a ellos que podemos evolucionar, madurar y en definitiva, vivir. Pero ¿cuántas veces hemos afirmado algo basándonos en un recuerdo, con una certeza y un convencimiento absolutos, y luego ha resultado que estábamos equivocados? Mientras hablas ves en tu mente lo que estás diciendo, pondrías la mano en el fuego y no te quemarías (crees), das todo un discurso, mil y un detalles… y de pronto alguien dice algo que manda esa coherencia al garete. Y uno frunce el ceño, y queda pensando.

Dejando de lado las discusiones que puedan crearse por recordar cosas de distinto modo, pienso en mis recuerdos. En los míos propios. En los de cuando era pequeña. O los de la primera vez que me enamoré. No sé por qué tengo tan pocos recuerdos, y los pocos que tengo ni siquiera sé si son reales o los he inventado yo. Es por eso que saco tantas fotos, y guardo muchas cosas. Para tenerlas de recuerdo, porque no deja de ser una forma de intentar no olvidar.

Tengo muy mala memoria, si alguna vez nos cruzamos por la calle y no os reconozco no os enfadéis conmigo.

La desintegración de la persistencia de la memoria. Dalí. 1952.

¿Nuestra vida o la de ellos?

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Imaginaos escribiendo con una pluma, de ésas antiguas de antes, una pluma preciosa, aparentemente perfecta. Pero no tiene tinta. No funciona, y aún y así la seguís usando.

Imaginaos con un libro entre las manos. Un libro con encuadernado de cuero y hojas de papel grueso y rugoso. Un libro que todo el mundo querría leer. Aunque no tenga letras. 

Imaginaos un cine. Pantalla gigante, cortinajes rojos de terciopelo, amplios butacones. No se proyecta nada, no hay película; pero todo y así, todos pagamos la entrada.

Imaginaos un guiso, el que prefiráis: el de mamá, el de la abuela, el que hacéis vosotros. Imaginaos realizarlo con el mejor sofrito del mundo como base, y salpimentarlo, condimentarlo con mil especias. Y que luego, cuando lo coméis, no sabe a nada. Aunque no importa, todo el mundo va a decir que ese guiso tiene todos los ingredientes necesarios para que sea perfecto.

Y yo me sigo preguntando cómo es posible que muchos aún no se den cuenta de que nuestro destino está escrito con una pluma chapada en oro, que sólo unos cuantos poseen. Nuestro destino puede leerse en cualquier libro antiguo, porque no es nuevo. Puede verse proyectado en la mejor sala de cine porque ya sucedió, y ya se hicieron películas sobre ello. Nuestro destino está sazonado con un sinfín de aderezos, pero no sabe a nada.
Y escribe una persona que no cree en el destino.

Pero ¡alto! ¡Que nadie se tire por la ventana! (Al menos no todavía). No todo está perdido.

El Gato de Chesire tenía toda la razón del mundo:

– Sólo quiero saber qué camino debo tomar.
– Pues depende a dónde quieras ir tú.
– Eso no importa, si tu me dices…
– Entonces, ¡realmente no importa el camino que escojas!

 Hay dos tipos de personas: las que deciden y las que dejan a los demás decidir por uno.

No sabes como es la gente hasta que no ves las estadísticas de WordPress

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Llevo un par de días poniendo a parir a WordPress, pobre. Pero hoy voy a decir algo a su favor (sí!).

WordPress dispone de un servicio estadístico de las visitas al blog. Algo así como el Google Analytics, pero con la ventaja de que puedes consultarlo desde el mismo escritorio del blog sin tener que entrar en una página aparte.

La verdad es que rara vez consulto las estadísticas, entre otras cosas porque no me acuerdo de que están. Pero hoy me ha dado por mirarlas, y la verdad es que me he reído un rato.

No seré la primera que escriba un post sobre los términos que googlea la gente y por los cuales llegan a nuestro blog. Y es que, realmente, ni CIS ni INE ni nada; lo mejor para ver qué busca, qué le interesa y de qué se preocupa la sociedad actual es recurrir a estos sencillos sistemas de chafardeo. He aquí lo que aparece hoy en mi página estadística de términos googleados:

Analicemos.

Me ha sorprendido el interés que suscita el logo de KFC. Existen cuatro visitas relacionadas con este tema, casi empatando con las visitas relacionadas con el porno, que son cinco [inclúyase rima popular aquí]. Esto le encantaría a Mercedes Milá (que a día de hoy sigue haciendo análisis psicológico y social a través de Gran Hermano). Sexo y pollo frito. Es todo tan… pringoso.
No he incluído en el recuento de las búsquedas relacionadas con el sexo ésa que dice “cojones viejas”. Ésta más bien la incluiría dentro de la categoría Cosas Raras Que Dice La Gente. Cojones viejas. Muy coherente. Pero más coherente aún es la que dice “qué has hecho haber hecho en las vacaciones”. A esta persona no le dejaron muy claro en el colegio lo de sujeto + verbo (con uno basta) + predicado. Pero vamos, que no voy a ser yo la que le diga a la gente como tiene que hablar (o sí). En cualquier caso, esta última búsqueda también podría entrar en la categoría Por Qué Buscas Esas Cosas En Google. Uno le pregunta a sus amigos o familiares qué han hecho en vacaciones, pero ¿es necesario saber qué ha hecho toda la comunidad internauta? La sed de conocimiento no tiene límites.

Otros se preguntan por qué tenemos menos tiempo libre (pues si no lo sabes tú…), y otros lo afirman: cada vez tenemos menos tiempo libre. Cuando te quedes sin trabajo vas a ver cuantas cosas se pueden hacer.

En fin, no dejen de visitar estas aplicaciones, resulta de lo más entretenido.

Comunistas y pollo frito

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Si fusionáramos a Lenin y a Carrillo…

¿¿¿… no obtendríamos algo muy parecido al logotipo de KFC??? :O

 

Edito:

Gracias, Vittt, la has clavado. El logo de KFC es Trotsky!!

(es que no me jodas, ES ÉL!! kafort…)

 

Demasiado poco tiempo libre

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La vida es así de contradictoria: cuando uno tiene demasiado tiempo libre puede caer en la paradoja de acabar justo en el otro extremo.

Tuve tiempo para pasarme por vuestros espacios, para leeros, pero no lo he hecho. Una parte de mí se siente avergonzada por volver y no haber cumplido la promesa de leeros, pero otra parte de mí estaba inquieta, y necesitaba buscar respuestas a algunas cosas.

A veces el pensar en tomar ciertas decisiones hace que uno se plantee lo que ha estado haciendo hasta ahora. Desde hace algún tiempo estoy muy pensativa. No soy la única que tiene la sensación de que algo está cambiando, algo importante, porque es evidente y lo vemos (unos más que otros) cada día. En los últimos meses me han surgido multitud de inquietudes, supongo que fruto de no entender muchas de las cosas que suceden actualmente.

Desde luego a veces es mejor no entender. La gente parece más feliz cuando no entiende. Pero no pienso venderme a la ignorancia a cambio de felicidad, así que me da igual si lo que hace sonreír a los demás no me hace sonreír a mí, o si lo que me hace sonreír a mí no es lo que hace sonreír a los demás.

Me hace sonreír estudiar (estoy realizando cuatro cursos, he aquí mi poco tiempo libre), e ir al gimnasio a ver a las viejas pelearse por las máquinas. Me hace sonreír haber vuelto a conectar con mi mejor amiga, y hablar, y enfadarnos con el mundo, y que eso nos haga sentir más unidas. Me hizo sonreír correr delante de los mossos la semana pasada (aunque en aquel momento tuviera los ovarios por corbata). Hoy me ha hecho sonreír encontrar banderas republicanas a 3€ el metro en la Ribes&Casals de Plaça Urquinaona.

 

Porque el tiempo pasa, y pasan cosas; pero hay otras cosas que tenemos que hacer que pasen.

Los diez mandamientos

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I. Amarás al Fondo Monetario Internacional sobre todas las cosas.

II. No tomarás el nombre de Merkel en vano.

III. Santificarás la cola del paro.

IV. Honrarás a tu banco y a tu tarjeta de crédito.

V. No matarás a tus presidentes del gobierno (ah, qué tiempos los de la guillotina!).

VI. No cometerás actos reivindicativos.

VII. No robarás (porque ya roban ellos).

VIII. No pensarás ni te quejarás.

IX. No condenarás juicios ni sentencias injustas.

X. Quietecito estás más guapo.