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Los fantasmas del hotel

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Dicen que en todos los hoteles hay fantasmas.

Hace un par de semanas empecé a trabajar en un hotel. Una de las primeras cosas que pensé fue: ¿habrá aquí fantasmas? Y vaya si hay. Dos semanas dan para mucho.

Fantasma #1
Hotel, 23:30h. media hora antes de que acabe mi turno.

PECOSA: Hola, buenas noches. ¿Son ustedes los señores Fantasma? – eran los últimos que quedaban por llegar.
FANTASMA: Sí. La verdad es que ha sido un día desastroso. La aerolínea ha cancelado nuestro vuelo porque claro, como no lo tenían lo suficientemente lleno, lo cancelan y se quedan tan anchos. Así que hemos salido con tres horas de retraso.
PECOSA: Bueno, ya están aquí. Ahora hay que darle la vuelta al día -sonrío en plan “buen rollo, no quiero movidas a estas horas de la noche que ya me voy a mi casa”-. Necesito que me cumplimenten la ficha de ingreso blablabla.
FANTASMA: Ya. Bueno, ¿y ahora donde podemos ir a cenar?
PECOSA: A esta hora ya han cerrado la cocina de los restaurantes, señor.
FANTASMA: Ah, ya. La verdad, espectacular el servicio en el avión, y espectacular el servicio en general – “en general” = en esta ciudad de mierda-. A ver, ¿en qué habitación estamos?
PECOSA: En la 136
FANTASMA: ¿Tiene vistas?
PECOSA: Tiene vistas a nuestro jardín, señor. Son las vistas más bonitas del hotel.
FANTASMA: Sí, pero es que como es de noche no puedo ver qué vistas son ésas, ni donde están ubicadas las habitaciones, ni como es el hotel ni nada.
PECOSA: Ya, pero qué quiere que haga, ¿que encienda el sol para que pueda ver o qué? Ya…
FANTASMA: ¿Y no hay con vista panorámica?
PECOSA: No, señor. Estamos en medio de la ciudad.
FANTASMA: ¿Ni siquiera en las plantas de arriba?
PECOSA: No señor, como le digo estamos en medio de la ciudad, rodeados de edificios que nos tapan la vista. Para obtener vistas debería estar ubicado a mucha más altitud.
FANTASMA: Ya. Bueno, déme la llave.

El fantasma se va con la mujer y el botones. Tardan. Me huele mal. A los 10 min vuelven los tres.

FANTASMA: Mire, la verdad es que estamos cansados y esa habitación no es lo que yo quería. Quiero una con vistas.
PECOSA: Es que como le dije no hay con vistas. Si quieren descansen y mañana vemos si podemos hacer algún cambio.
FANTASMA: En ese caso quiero una en la planta de arriba ahora.
PECOSA: Y yo quiero meterle un guantazo en esa cara de gilipollas amargado que tiene y aquí estoy, sonriéndole como una imbécil. Déjeme ver qué podemos hacer.

Y el fantasma gilipollas y su mujer se fueron a la tercera planta, a una habitación mas acorde con lo que él le había prometido a ella, por lo visto (Esto no era lo que me habías prometido, le dijo ella a él cuando habían entrado a la primera habitación asignada, según nos contó después el botones. Zorra caprichosa.)

Y mientras caminaban, sonaban ruidos de cadenas. Mi primer fantasma del hotel. Buuuuuuuu…

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

»

  1. Es tremendo todo lo que vemos y aprendemos a diario los que tratamos directo con los clientes , creo que aprendemos mas de la sociedad y de los complejos y carencias del ser humano que muchos antropologos y sociologos , la falta de comprension, de educacion, de humildad , la falta de habilidades sociales de personas q exigen lo q no les corresponde a quien no deben …. lo dicho , un aprendizaje sin fin de como no debo comportarme cuando soy yo el cliente.

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  2. Jajaja… Ya tenía ganas de leer tus historias otra vez 🙂 Hay que ver, hay gente que es tonta del culo… En fin, peor para ellos.

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    • Trabajar con gente puede ser muy gratificante cuando la gente es amable y agradecida, porque hacen sentir que el trabajo de uno es recompensado y valorado. Pero también se debe aprender a que hay gente gilipollas para los que no eres más que un servidor y poco les importa hablarte o tratarte mal. En esos casos, yo intento que me resbale lo máximo posible.
      Gracias, Sand, por volver 😉

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  3. Hombre pero si es mi pecosa!! Que alegría!! Que ganas de saber de ti…. Bueno despacito, solo se que estás en un hotel con fantasmas. La verdad tiene su rollito lo de currar en un hotel, para una mente imaginativa como la tuya creo que dará para unas cuantas entradas…. Espero…. Cómo molaría contestar como a uno le nace y no cómo se supone, sobre todo cuando está la responsabilidad del trabajo, pero qué divertido sería…. decirle por ejemplo eso mismo de : Pero que quieres gilipoyas que encienda el sol para tí…..? Muchos besos… Sigo acordándome de ti y esperando que estés muy feliz… Mas besos……

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    • Gracias Tomi por tanto cariño, como siempre demuestras 🙂

      Trabajar en un hotel tiene su encanto, sí. Para mí es la primera vez y además es un hotel grande, de largos pasillos enmoquetados y elegantes ambientes… La imaginación inevitablemente se recrea pensando en la multitud de historias que pueden haber acontecido en ese hotel.

      En cuanto a lo de decir las cosas que uno piensa en ese momento, tengo que reconocer que soy lenta de pensamientos, de reacciones, a veces. En ese momento en que alguien se pone en plan imbécil me quedo tan parada que no reacciono (en parte mejor, porque no debo, jajaja). Es después cuando pienso en todo lo que me gustaría haberle dicho.

      Gracias por estar, muchos besos, Tomi, espero que estés bien 🙂

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  4. Como no entiendo mucho de ectoplasmas, espectros y parapsicologías varias, me ha sorprendido mucho descubrir que algunos fantasmas se emparejan con brujas y ambos van pululando por hoteles, ¡¡terrible unión!! :S ¿No pasas miedo? xD

    Que sepa usted que las entradas desde la parra son más esperadas que las campanadas de nochevieja después de los cuartos, y que aprovecho para desearte un 2014 a reventar de cosas buenas. ¡Haré un brindis mirando a la Patagonia!

    Un abrazo, Pecosa, de tu amigo y fan emparrao incondicional 😉

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    • ¿Has visto, JuanRa? Fantasmas, brujas y demás especímenes argentinos, jajaja No paso miedo porque en España también hay muchos de esos, y ya me he cruzado con unos cuantos, lamentablemente.

      Yo también te deseo un feliz 2014 a ti y a tu hermosa familia, JuanRa. Avabo de ver que hay una entrada de Samueladas y Aitanerías por ahí que me voy a ver ahora mismo. Ya sabes cuanto me gustan 🙂

      Gracias por tu emparramiento incondicional, JuanRa. Un abrazo gigante, querido amigo.

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  5. no hace falta ser parapsicólogo para distinguir un fantasma normal de uno gilipollas; un ectoplasta. tuve un cuñado de esos.

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  6. una etiqueta hubiera querido yo para mi cuñao, en el dedo gordo del pie 😉

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  7. ¡Jo, qué de historias nos vas poder contar! Me parece que esta nueva etapa laboral te a dar para muchos post.
    Igual se los vendes luego al Tricicle para una nueva entrega de su serie.

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  8. Pingback: Ssssssh… | sigo en la parra

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