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Archivo mensual: febrero 2013

Brrrrrrum

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El otro día, sobre las siete de la mañana, hubo un temblor mientras dormíamos. Fue un brrrrrum que hizo vibrar las paredes de nuestro pisito e hizo que nos sentáramos en la cama de un brinco.  Luego, el silencio total. Nos miramos y nos volvimos a acostar como si nada, teníamos sueño y no le dimos más importancia. Lo que pensé en esos instantes es que había sido el viento. La Patagonia se caracteriza por ser muy ventosa, y a veces el viento es tan fuerte que hace vibrar las paredes de nuestro apartamentito; así que pensé que había sido una ráfaga. Pero no era así, resultó ser un temblor sísmico. La Tierra en estado puro.

En los días siguientes se ha repetido la escena, a distintas horas del día, con lo cual lo hemos podido apreciar a la perfección. No os podría explicar qué se siente. Duran tan solo un segundo, quizá dos, pero parece mucho más. Una extraña vibración te entra por los pies y te recorre el cuerpo de abajo a arriba. Sientes como si se fuera a abrir una gran zanja y la tierra quisiera tragarte. Cuando ya tienes los ojos abiertos como platos mientras mantienes, inmóvil, la postura de lo que estabas haciendo, se detiene. Y entonces sonríes y te sale un “ualllla!!” del alma.

Hay gente que les tiene pánico. No es mi caso, entre otras cosas porque sé que no causa daños, al menos por el momento. Es extraño, porque asustan, pero a la vez son alucinantes. La Tierra vibra bajo tus pies, literalmente y de una manera potentísima. Evidentemente lo disfruto y disfrutaré mientras no tenga mayores repercusiones, no me gustaría para nada que los temblores fueran a más y se convirtieran en algo serio y peligroso, pero os aseguro que me gusta sentirlos. Es muy emocionante y siempre le pillan a uno por sorpresa.

La Patagonia argentina y chilena limita con tres placas tectónicas: por el oeste, la Placa Sudamericana converge con la Placa de Nazca (causantes del catastrófico terremoto de Chile en el 2010) y la Placa Antártica; y al sur, por si no tuvéramos bastante, encontramos la Placa Escocesa. ¿No querías té? Pues toma dos tazas. O tres.

Placas tectonicas(Fijaos también en la frontera entre la Placa Euroasiática y la Africana, originarias de los terremotos de 2011 en Lorca, Murcia)

No sé bien cuál era el epicentro de dichos temblores, ni si hay alguna estación sismológica cercana que pueda consultar o que tenga datos. Lo que está claro es que, aunque es divertido y emocionante vivir en una zona moderadamente sísmica, uno no puede evitar pensar: ¿irá a más?

Una de cifras

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Treinta y dos años. Tres tartas. Veinte invitados. Nueve regalos. Charlas infinitas junto a las brasas de la parrilla.

Tanto… y a veces no es suficiente.
Ni Navidades, ni Fin de Año. Pero los cumpleaños… los cumpleaños son otra cosa.

Os echo de menos.

Viviendo

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La vida pasa plácidamente en la localidad patagónica en la que habito desde hace ya casi tres meses. Los días han sido cálidos hasta hace poco (tanto que ni los habitantes se lo creían), los atardeceres son siempre hermosos (alucinaríais con las nubes patagónicas, son únicas). La verdura y la fruta tienen buen sabor (“¡y eso que no has probado la del norte!”, me dicen siempre), la carne es increíblemente sabrosa…

Cada vez me gusta más el lugar en el que vivo. Poco a poco lo voy considerando más mío, más mi pueblo, mi hogar (espero seguir diciendo esto de aquí a unos meses, cuando en España estéis a treinta grados como mínimo y aquí esté todo nevado y haga un frío del carajo).

Como ya os adelanté, me casé hace poco. Nos habría gustado hacerlo con más tiempo, más tiempo para nosotros, más tiempo para reunir a nuestras familias… Pero uno no siempre puede hacer lo que quiere, y yo debía regularizar mi situación en Argentina para poder empezar a trabajar.
Uno se desacostumbra a que lo llamen para hacer entrevistas de trabajo. También se desacostumbra a que quieran contratarlo. La crisis te toca el autoestima, lo quiera uno o no. El caso es que en menos de un mes hice cinco o seis entrevistas, y en todas me habrían tomado si hubiera tenido los papeles en regla. De ahí la urgencia de pasar por el Registro Civil y dejar constancia matrimonial por escrito.

Estoy contenta, porque las cosas van despacio, pero van. Trabajo en una pequeña pero acogedora tienda de decoración y menaje, La Tienda de Decoración y Menaje del Pueblo, se podría decir. No es un trabajo estresante, aunque me ocupa muchas horas a la semana (la principal razón que hace que me ausente tanto del blog, aunque poco a poco voy a ir intentando organizarme mejor, os lo prometo).

 

No sé qué me deparará este 2013, porque en un año pueden pasar tantas cosas y han habido tantos cambios… Pero tengo la fortuna de decir que he empezado el año en un lugar hermoso, trabajando (¡después de dos años!) y casándome con la persona a la que quiero. No es un mal inicio.