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Un mes

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Hoy hace un mes que llegué. Un mes y parece que fue ayer.
Treinta días que han sido muy tranquilos, Ratman ha estado trabajando mucho y no hemos podido hacer demasiado. Pero treinta días dan para observar muchas cosas que, a ojos de una española que no ha salido de Europa en su vida, no dejan de resultar curiosas.

El clima.

En el hemisferio sur estamos a punto de adentrarnos en el verano. En la zona donde yo vivo no hace demasiado calor, pero ha habido días en los que hemos disfrutado de una temperatura, como dicen aquí, ehpectaculaaar. La primera semana hizo un calor alucinante, podíamos ir en manga corta por la calle como si estuviéramos en pleno verano. Pero ya me lo dijeron: no te acostumbres, porque esto no es lo habitual en esta época. Y tenían razón. A la semana siguiente tuve mi primera experiencia con el viento patagónico en toda su esencia. Me despertó a las nueve de la mañana un viento de tres pares de narices que me trajo a la cabeza la famosa escena de El Mago de Oz. Temerosa, pregunté a una amiga: “¿Esto para vosotros es mucho viento, poco viento, o lo normal?”. Me tranquilizó saber que para ellos era mucho, temía que me dijeran que era habitual tener vientos de ochenta y pico quilómetros por hora que arrancaban árboles y vallas. Lo bueno del viento es que al día siguiente el suelo está lleno de piñas. Me hice un centro de mesa la mar de majo.

Respecto a la luz, es increíble. En esta época del año tenemos muchas horas de luz. Esta foto la tomé hace una semana, a las once menos cuarto de la noche.
aún no ha anochecido!
Por lo contrario, en invierno sucede al revés: apenas hay seis o siete horas de luz, creo recordar que me contaron. ¡Es lo que tiene vivir tan al sur!

 

Los bancos.

No los de sentarse, los otros.
Ratman ya me avisó: vas a ver que hay cosas que en Argentina tienen otro ritmo. Una de ellas son los bancos. En mi caso particular, la actividad se desarrolló de la siguiente manera.

El primer día que fui a hacer una gestión, Ratman me recomendó que fuera temprano al banco, cogiera turno (como en la charcutería), me fuera a hacer otras cosas y al rato volviera. A las nueve llegué al banco. Había una sala de espera llena de gente sentada esperando, y otras tantas de pie. Cogí turno y miré la pantalla: 23. Mi turno era el 97. Ah, coño. Me fui a hacer cosas.
Volví a las diez y media. Miro la pantalla. 74. Ah, coño. Me fui a hacer más cosas.
Volví a las once. 83.
Llegué a casa a las doce.

El segundo día que tuve que ir me levanté temprano para estar a las siete y media en la puerta del banco (abre a las ocho). Cuando llegué, me puse a la cola, detrás de treinta personas que ya estaban allí. Me atendieron a las nueve. No estuvo nada mal.

 

La gente.

Por lo general, la gente es muy amable y cálida. Se alegran cuando les cuento (al camarero, al enfermero, a la vendedora) que he venido a vivir aquí, la gente me anima y me dice que voy a estar bien.

Los amigos de Ratman me han recibido con los brazos abiertos. La primera semana me comí un cordero a la parrilla que en mi vida habría imaginado. Jamás me había comido la grasa de la carne hasta ese día. Me relamía los chorretones de los dedos y todo. Desde entonces entiendo porqué en Argentina se come tanta carne, porque está riquísima.

Me gusta lo cercana que es la gente. Fui a una entrevista de trabajo y cuando fui a darle la mano al jefe, me dio un beso. Ratman también me avisó: “vas a ver que la gente es muy cálida, aunque sean ambientes relativamente formales”. Imagino que habrá de todo, evidentemente, pero por suerte la mayoría de personas con las que trato son amables y risueñas.

La risa, las sonrisas. Ahora me doy cuenta de que me había desacostumbrado un poco a ellas…

 

La tranquilidad.

…me doy cuenta porque estoy mucho más tranquila, y más alegre. Necesitaba salir de esa nube gris, de ese ambiente negativo. Puede sonar muy egoísta, muy a “me importa un pimiento que mi país se vaya a la mierda, yo me voy”. Pero necesitaba salir de ahí. Necesitaba salir a pasear y no escuchar a la gente hablar continuamente de dinero, de deudas, de deshaucios, de crisis. Necesitaba ver a la gente reír, ver a la gente feliz. Aquí tengo carencias, tanto materiales como afectivas, pero no las siento tanto. Porque está la gente, con sus vidas, con sus historias cotidianas. En general la gente está tranquila y contenta. No sé si felices, pero están bien. Tienen sus trabajos, sus casas, sus vidas. Siempre va a haber cosas que mejorar, y como decía antes, aquí las cosas llevan otro ritmo. Pero la gente está bien. La gente sonríe.

Es así como debería ser para todos.

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

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  1. Bueno, pues me alegro de que te vaya bien tu nueva vida ahí, Pecosilla, que irse siempre cuesta, y sólo faltaria que estuvieras peor ^^.

    Y lo del veinto… mujer, tampoco es para tanto: que son ochenta quilómetros y pico comparado con los cien y mucho de la tramuntana en l’Empordà!!!??? Na!! xD

    Cuídate!!

    Responder
  2. me alegro mucho por tí.
    Un abrazo, muy fuerte, desde España.
    p.d. y aunque te lo he dicho mil veces, va una más: Me encanta el blog que es tan sencillo como inteligente.A lo mejor te podrías plantear escribir, porque tienes estilo y cosas que decir. Yo compraría un libro de la pecas.

    Responder
    • Qué fuerte, tú vuelves a España y ahora soy yo la que se va. Ah, la vida.

      Tú comprarías un libro de la pecas porque eres así de majo y me ves con buenos ojos, pero no creo que sea lo mío. Una cosa es escribir un blog y otra un libro, con la de escritores que hay por ahí que son la repanocha. Pero gracias, te agradezco mucho tus palabras.
      Otro abrazo para ti, Rafa.

      Responder
  3. Entiendo todas tus experiencias pues yo tambien las he vivido cuando viajo al Peru…en concreto lo de los bancos me ha hecho mucha gracia porque ya me ha ocurrido varias veces
    Besos

    Responder
    • Hijo mío, hay que ver con los bancos. Es toda una odisea. Aunque me lo tomo como un ejercicio para trabajar y mejorar la paciencia, qué le voy a hacer. Mejor tomárselo con filosofía.
      Besos.

      Responder
  4. Me alegro que ese ambiente risueño te levante el ánimo y no pienses ni te deprimas por haberte tenido que ir tan lejos.

    Y bueno, espero que todo siga yendo tan bien y que hayas encontrado trabajo ^^

    Responder
    • Lo del trabajo vendrá más adelante, primero tengo que hacer algunos trámites.
      Y sí, el ambiente es muy importante. Por ahora me lo tomo como si estuviera de vacaciones, lo cual no está nada mal, aunque mi estilo de vida sea sencillo.

      Responder
  5. Amiga, hoy la entrada de mi blog está dedicada a ti. Un fuerte abrazo y mucha suerte.

    http://lavidaesserieb.blogspot.com.es/

    Responder
  6. sólo un mes?
    será que aquí pasa el tiempo más despacio.

    Responder
  7. Estoy con Rafa, escritores hay muchos y muy buenos, pero tu forma de contar cosas es muy especial. Yo compraría el segundo libro 🙂

    ¡Oz-tias con las ventoleras patagónicas! Y en cambio la velocidad en los bancos es inversamente proporcional, jaja.

    Solo porque te hayas percatado de que te habías desacostumbrado a reir y que ahora tengas más oportunidades de hacerlo, merece la pena ese viaje.

    Un abrazo, Pecosa

    PD. Yo disfruto cuando voy a un restaurante argentino. Con la carne flipo, peeerooo mi perdición (ya sabes lo goloso que soy) son los panqueques. MMMmmmmmmmmmmmmm.

    Responder
    • Tú sí que tendrías que escribir un libro, JuanRa. Eres un cuentacuentos único, no soy la primera ni seré la última que te lo diga.

      Jajajaj, me ha hecho gracia tu inversamente proporcional, no lo había pensado de esa manera, jajajja
      Las risas siempre merecen la pena. Como con todas las cosas, uno aprende a valorarlas cuando ve que escasean.

      PD: después de leer tu comentario he buscado la receta porque me ha entrado antojazo de panqueques. A ver si los puedo hacer próximamente. Prometo fotos.
      Un abrazo, cielote.

      Responder
  8. Hoooola Pecosa!!! Mi querida viajera valiente…
    Bueno decirte que he estado leyendo todas tus cronicas… Te contesto a todas en este.
    Sobre el proceso, ya hablamos, te mande un mail al respecto del tema, y bueno, alli ya te conté al respecto. decirte que me conmovió mucho tu cronica sobre la despedida, y me ió un escalofrío de pensar en el momento y lo que pasó, por tu cabeza, si pudo pasar algo. Te mando un fuerte abrazo por ese momento.
    Me dieron ganas de cruzar el Oceano para llevarte una sobrasada mallorquina de primera calidad con una rebanada de pan casero, que graciosa, me rei mucho y me alegró volver a sentir a Pecosa la autentica.
    Me encantan tus cronicas mas concretas, en las que hablas de todo un poco pero concretando más. Me ayuda mucho a imaginar realmente como es tu vida alli.
    Me alegra mucho comprobar como la gente te ha recibido como esperaba. Y esa sensación de nuevos aires tan sana y terapeutica.
    Sigo convencido de que has tomado la decisión acertada. Y creo más que nunca en tí y en tu futuro. Un eso muy fuerte. Gracias por tu felicitación. Me faltabas tú.

    Responder
    • Hola, Tomi!
      Gracias por seguir pasando. Ya ves el giro que ha dado todo esto! La vida tiene esas cosas, que de la noche a la mañana te da un giro de ciento ochenta grados.

      La despedida fue lo peor. No volvería a pasar por ese momento jamás, te lo aseguro. Gracias por ese abrazo, los abrazos son tan importantes…

      Ah, la sobrasada. Fíjate mi desgracia, ahora mismo estoy haciendo unas habichuelas. La misma receta de mi abuela, peeero ¡sin chorizo asturiano! Madre mía, qué rico el chorizo asturiano, no sabes lo que echo de menos los embutidos españoles, aquí apenas hay, y los que hay no tienen nada que ver con los de allí. Y yo soy una apasionada de los embutidos, así que no sabes lo mal que lo paso cuando pienso en eso, jajajaj

      Gracias por tus palabras, Tomi, y por el cariño que me demuestras siempre. Un beso y abrazo bien grandes.

      Responder
  9. Pues oye, el balance a fin de cuentas parece que sale positivo… Así que a disfrutar de esa tranquilidad, de esa gente y de todo lo bueno que tienes… Y cuando llegue algo malo, bueno, pues vuelve a pensar en lo bueno 🙂 Es una aventura

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    • Sí, las cosas no van mal del todo para haber empezado de cero. Si bien nos queda mucho todavía para estabilizarnos, al menos las cosas están más tranquilas, lo cual a uno lo dejan pensar con más claridad.
      Como tú dices, es una aventura. Y en esas estoy.

      Responder
  10. Tu cierre del post me ha hecho sonreir. Así sin más. Alegra saber que a alguien le va bien, le ve el lado bonito a la vida, y que el mundo sigue girando con crisis o sin ella.

    Un mes? cuando te quieras dar cuenta los contarás por docenas. Te deseo lo mejor.

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    • Has dicho algo que pensaba hace dos o tres días, después de hablar con mis padres por skype (¡qué invento!). La vida sigue, con o sin crisis. Pero uno se olvida, yo me había olvidado. Uno tiene la cabeza tan metida en los problemas que no piensa en vivir.

      Muy cierta también tu última frase, el tiempo pasa volando.
      Muchas gracias, Exor, un abrazo bien fuerte.

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  11. Pero y esa foto??? si parece de catálogo!!!
    Es un pueblecito o una ciudad? Qué pasada!

    Cuando tengas tiempo podrías pasarte por los hospitales a mirarme como va el tema de hacer la especialidad allí, que visto lo visto, me voy con vosotros!

    Responder
    • Es mitad y mitad. No está mal para vivir, de momento.

      Nena, los hospitales están faltos de personal, te lo digo desde ya. Y los españoles en general caemos bien. Así que si hablas en serio y quieres más información, mándame un mail.

      Responder

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