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Diez bobadas que me vuelven loca

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Las tobilleras que no se pueden quitar hasta que se rompen. Hace unos diez años, le compré unas pulseras de cuerda a una gitana. Me las puse en el tobillo izquierdo, donde permanecieron durante seis años hasta que se rompieron. Al instante las sustituí por un collarcito hecho con bolitas e hilo de pescar. Y hasta el día de hoy.

 

El crec de la tijera cuando me corto el pelo.

El desorden ordenado de mis libros. Desde que he dejado de ser una persona organizada (sobretodo a nivel mental) me da la sensación de que están más bonitos que cuando los ordenaba por tamaños o temas.

Las cosquillitas en la espalda. Era el único modo que tenía mi madre de conseguir que me durmiera cuando era pequeña. Hoy me siguen gustando igual que entonces (y las cosquillitas en el cuello, y las cosquillitas en los brazos, y las cosquillitas en las piernas… tonta, me dicen)

La naturaleza muerta en casa. Las flores secas, los adornos de trigo, los pupurris que venden en bolsas. Creo que hacen el lugar más acogedor.

El chasquido del hielo cuando entra en contacto con un líquido tibio (el momento cúspide de un gintonic no es cuando me lo bebo, sino cuando me lo sirvo).

Toquetear pescado. Limpiarlo, ponerlo bajo el chorro de agua mientras lo acaricio con cuidado, tan suave y frágil… Sacarle las vísceras, cortar las cabezas. Me gusta como huelen las pescaderías.

Que la lluvia me sorprenda en la calle cuando no hace frío. Me encanta esa mezcla entre cálido y refrescante al mojarme bajo las lluvias de verano, sentir como las gotas calentitas van golpeándome mientras paseo. Llegar a casa con el pelo empapado.

Enterrar los pies en la arena mientras tomo el sol en la playa.

(Entrada plagiada descaradamente y sin ningun tipo de pudor de ésta escrita por H@n)

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

»

  1. Ah, muy bien. Digo diez y escribo nueve. Pues hala, nada, nueve. Es lo que tiene no numerar las cosas.

    Responder
  2. Trocear pescado? En serio? Puaj, a mi me da asco verlo de esa manera, tan muerto. Cuando acompañaba a mi madre al mercado e íbamos a la zona de la pescaderia, lo pasa muy mal. Y no porqué no me guste el pescado; era el olor a mar rancio… brrrrr.

    Pero lo de la naturaleza muerta y las tobilleras si me gusta, aunque yo he sido más de pulseras que de tobilleras, pero el principio es el mismo: a ver hasta cuando aguantan. Y lo de los pies en la arena es una delicia… con el calor del ambiente, tener los pies al fresco es lo más placentero que puedes hacer en la playa; eso y meterte en el agua.

    Jolines, que bien sienta estar en el curro, abrir el correo y encontrar una entrada tuya; con ello tengo media hora de despeje mental asegurada. Gracias!

    Ja ne!!

    Responder
    • Trocear pescado y todo lo que tenga que ver con mangonear pescado en general, sí. Tiene un puntillo erótico (ahora es cuando me dices enferma).
      Me ha hecho gracia tu “tan muerto”, más impresión me da a mí cuando la gente se come las cosas vivas!

      Media hora? En serio te cunden tanto mis entradas? Bueno, yo encantada, muchas gracias, flor.

      (Qué es “ja ne”?)

      Responder
      • “Ja ne” es como le dirías a un amigo “nos vemos” si estuvieras en Japón ^^.

        Sabes qué me pasa con el pescado? Que al mirarle a los ojos, tan apagados, tan mates… no se, se me antoja raro. A lo mejor será que todo lo que vienen siendo mamíferos, como no se les sueles ver los ojos, no lo siento igual… pero es que esos ojillos tan vacíos de los peces me dan un repelús…

        Enferma? xD… para gustos, los colores, mujer! Aunque algo raro si es.

        Pues lo dicho más arriba, ja ne!

      • Ay, hija, es que a mí estos códigos japoneses se me escapan. Hay qué ver lo lejos que estoy de la juventud de hoy en día.

        Sí, lo de los ojos del pescado es cierto, por eso me gusta cuando las pescateras se los quitan (que no lo hacen todas, pero deberían!)

        Ja ne, reina mora.

  3. No son tonterias.Son cosas importantes…la que maas me gusta es la de las cosquillitas
    Besos

    Responder
    • Cosas importantes, tú sí que me entiendes, Juanjo. Y las cosquillitas son muy importantes. En el congreso deberían debatirlo. Sanidad, educación y cosquillitas gratuitas y universales.

      Responder
  4. Un decálogo sensorial pecosil 🙂

    Con lo de la lluvia coincido plenamente, y con lo de que haya representación del campo en una casa más aún. ¿Es de la tuya ese montaje de fotos?

    Yo cambio lo de las cosquillas porque me masajeen las piernas. Y no de forma suave sino fuerte, llegando al hueso. Se me cae la baba de pensarlo.

    Curioso lo del pescado. A ti te ponen de pescatera y te hacen feliz entonces, ¿no?

    Responder
    • Sí, JuanRa, las fotos son del salón de mi casa. Todas las rosas rojas secas que hay junto a la regadera son las rosas de Sant Jordi que nos regalamos cada año mi hermana y yo. El adorno de espigas de la pared me lo trajo Ratman de Egipto (a un amigo le tocó un viaje en un sorteo y se fue con él por la patilla!), las espigas del jarrón se las trajo de París (las arrancó de no sé donde). Y el ramo de rosas blancas de la cesta es el ramo de novia de la actual mujer de mi padre. Ya ves, casi todo reciclado, como la mayoría de cosas que hay en mi casa, jajajaj

      Masajes en las piernas hasta el hueso?? Hombres! 😉

      Bueno, a lo mejor si estuviera ocho horas al día limpiando pescado perdería un poco la gracia, ya sabemos que las rutinas liquidan un poco el encanto de las cosas. Pero vamos, que si hay que limpiar pescado en casa, lo limpio yo con mucho gusto. Además, a mi hermana le hago un favor porque ella lo detesta 🙂

      Responder
  5. Un decálogo sensorial pecosil 🙂

    Con lo de la lluvia coincido plenamente, y con lo de que haya representación del campo en la decoración de un piso (en el mío tenemos hasta un tronco seco) (¿Es del tuyo ese montaje de fotos?)

    Lo de las cosquillas yo lo cambio por un masaje en las piernas, y no suave, sino fuerte, llegando al hueso. Se me cae la baba de pensarlo.

    Entonces a ti te ponen de pescatera y te hacen feliz, ¿no?

    Responder
    • No te vuelvo a pegar aquí el mismo rollo patatero sobre las flores secas de mi casa porque con una ya es suficiente. (Supongo que escribiste el mensaje por duplicado porque no lo viste publicado. Me había llegado como spam, pero ya está solucionado :))

      Un tronco seco?? Me encanta! Hace uno o dos meses estuve a punto de llevarme a casa uno que vi por la calle, pero luego pensé: “y dónde piensas meterlo?? basta de recoger cosas de la calle, niña!!” ^^’

      Responder
  6. las tormentas de noche.
    una mujer caminando descalza.
    escribir en un bar.
    todo un finde tocándome la pebrotera.
    una bolsa de ganchitos con mis sobrinos.
    cocinar para mí. (inventos)
    la cerveza, tan fría que se me ericen los pezones.
    comer cuando tengo hambre, dormir cuando tengo sueño y leer el resto del tiempo.
    un pelador (afeitar zanahorias se acerca mucho a la felicidad)
    los besos sin venir a cuento.

    podría vivir con lo del pescado. no he podido evitar imaginar la escena de ghost del barro, pero con medio quilo de pescadilla. la música ayuda.

    Responder
    • qué maravilla de lista, vittt. toda ella. dan ganas de mandar los diez mandamientos a tomar por c y hacer de tus diez placeres una forma de vida. qué rica la cerveza fría en una jarra recién sacada del congelador. y pelar zanahorias con esa especie de gillette para verduras, como tú dices, es fantástico. relajante e hipnótico, como limpiar pescado.

      la escena de ghost con medio quilo de pescadilla, jajajajjaja pues ahora que lo dices no puedo creer que no haya ninguna película que tenga una escena erótica con pescado, con la de cosas raras que se hacen en el cine.
      podría vivir con los besos sin venir a cuento.

      Responder
      • bigas lunas rodó una escena erótica con una anguila. bigas luna cómo director, no cómo protagonista!
        el rasura hortalizas son los tres euros mejor gastados de mi p vida. y me los ha gastado varias veces, que soy de perder las cosas.
        recuerdo todas y cada una de las cervezas perfectas, aunque todo alrededor no lo fuera.
        nada desarma tan deprisa como un beso porque sí.

      • acabo de ver la escena y casi me da un pasmo (por el pescado y por la escena en sí, para qué te voy a mentir. por cierto, eso es una mujer y lo demás son tonterías). qué grande, esta noche me la veo entera.
        “rasura hortalizas” me ha sonado muy porno (supongo que porque acabo de ver la escena de bigas luna)
        si alguna vez me atracan, sustituiré la patada en los h por el beso porque sí, entonces.

  7. Epaa, que sí, que escribí el primero y al ver que no se publicaba lo volví a redactar de memoria.
    Encima que me está costando comentarte me trata como Spam!! Pero tú le has dicho a tus parras que soy el Diablo y que no hay que bromear conmigo?? :p

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    • Eso mismo les dije el otro día, y del jiñe que les dio casi se me hechan a perder las uvas. Dicen que aquí están para servirle a dios y a usted (por eso de la imparcialidad y el llevarse bien con todos) y que esperan que por mucho que te cueste comentar no dejes de hacerlo de vez en cuando 🙂 (He tenido que hacer la reclamación formal en “Cosas que no entiendo de WordPress“, porque no eres el único lector fiel al que me marca como spam. Y créeme, si con alguien no quiero tener problemas es con el Diablo y con un apocalíptico. Estaríamos buenos! ;))

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  8. Aunque la idea base sea de Han me quedo con tu entrada y tus diez bobadas, me gustan mucho los retales de esos rincones de tu casa, realmente tiene algo acogedor y cercano, a mi me gusta también el olor del pescado, incluso ese intenso y salado de los puertos pesqueros, también el de las carnicerías, hay tantas pequeñas bobadas fantásticas en esta vida… Hay una canción que habla de ello que hace poco oí y me gustó mucho, se titula Rio por no llorar, (Delafe y las flores azules) habla de bobadas como esas que hacen la vida más especial, te la decico. Un besote.

    Responder
    • El olor de los puertos pesqueros es fantástico. Me recuerdan a cuando era pequeña e iba a los concursos de pesca con toda la familia. Nos pegábamos unos madrugones que ni te cuento, pero merecía la pena (¡incluso llegué a ganar un primer premio!)

      Muchas gracias por la canción, me ha encantado (los de Delafé siempre me han resultado muy simpáticos, la música que hacen mola). Realmente la lista de bobadas maravillosas es infinita.

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