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Los polos opuestos – Historias de parra-ficción (1)

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La mujer del cráneo más pequeño de lo normal sentía que le crecía el cerebro. No porque fuera más inteligente que antes, sino porque tenía más información que antes.

La mujer del cráneo más pequeño de lo normal tenía la sensación de que le iba a explotar. Pensaba en aquella leyenda urbana sobre los doberman, la que decía que el cerebro les crecía más que el cráneo y que el dolor los acababa volviendo locos. Era una leyenda absurda, pero tenía bastante sentido.
Tras este pensamiento, tomó ibuprofeno con la expectativa de que le bajara la hinchazón encefálica. No funcionó. Posó una bolsa de hielo sobre su cabeza. Tampoco funcionó.

La mujer del cráneo más pequeño de lo normal pensó en los globos de las fiestas de cumpleaños de su infancia. Siempre se quedaba con alguno durante unos días, hasta que se deshinchaba del todo y había que tirarlo.

Si no hacía con su cabeza como con los globos se volvería loca como los doberman (sabía que no era cierto, pero creía que podía serlo).
La mujer del cráneo más pequeño de lo normal obvió -un poco- la información, dejó pasar los días, y el tamaño de su cerebro fue disminuyendo poco a poco, muy despacio, mucho más despacio de lo que lo hacían los globos de sus fiestas de cumpleaños.

Sabía que tenía que mantener el control. Que tendría que hacerlo de ahora en adelante porque ya no había marcha atrás. Si absorbía demasiado se iba a volver loca, pero si dejaba que su cerebro se deshinchara del todo estaría muerta.

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

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  1. esto me recuerda a ese otro tipo macrocefálico, que de tanta desinformación como acumulaba, tenía los mismos síntomas que la mujer del cráneo más pequeño de lo normal. algunas veces, y no pocas, pensaba tanto y tan en vano, que más le valdría explotar.

    (Si no hacía con su cabeza como con los globos se volvería loca como los doberman) en otra vida fuiste poeta. o rapera. 2 pecs. 50 pecs…

    Responder
    • macrocefálicos o de cráneo más pequeño de lo normal, qué más da, si al final nos va a reventar la cabeza igualmente… y si ambos dejaran de pensar durante un tiempo? y si ambos hicieran la promesa de relajarse y gozar de los próximos días, aunque fuera?

      2 pecs. 50 pecs. jajaja, qué bueno, me ha encantado. ye-ye-yeah, you know what i mean, man!

      Responder

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