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Memoria

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A propósito de la memoria y los recuerdos, ayer leía esto: “Los recuerdos son lo único que nos pertenece. Están hechos a nuestra imagen y semejanza. Dime qué recuerdas y te diré cómo te lo inventas. Ficción basada en hechos reales“. No me pudo parecer más acertada (y bella) esa descripción.
Precisamente esta mañana, durante una conversación, he verificado (una vez más) que un mismo recuerdo puede ser recordado por dos personas de muy distinta manera.
Y la verdad es que estas cosas a mí no dejan de provocarme perplejidad.

Si hay algo que me intriga del ser humano es el cerebro. Sé que es un tema recurrente, objeto de miles de estudios científicos, programas de televisión y debates. Pero por mucho que pueda ser analizado me sigue pareciendo increíble todo lo que rodea su existencia y funcionamiento.
Cuando uno compra riñones o hígado para hacer a la plancha, o ve cómo destripan a un pollo, o cómo le sacan los ojos a un pescado puede no sentir nada, sentir asco, o incluso parecerle divertido (a mí lo de los ojos del pescado me hace mucha gracia). Pero ¿quién no ha visto en una carnicería los sesos de algún animal y los ha estado observando durante unos segundos, semi hechizado? Yo creo que es algo más o menos generalizado. Sus formas y recovecos parecen esconder, como los laberintos a los que tanto se asemejan, misterios a los que tenemos acceso restringido.
Y lo que gustan los cerebros. No me refiero a la gastronomía, sino a lo infinitamente erótica que puede resultar una persona físicamente no atractiva, pero que sin embargo tenga pensamiento crítico, conversación, curiosidad, arte. El cerebro es un arma tremenda, por eso muchos se preocupan de que no se desarrolle lo suficiente.

Volviendo a los tantos misterios del cerebro, confiamos especialmente en uno de ellos: la memoria y los recuerdos. Muchas veces son fiables y reales, y es gracias a ellos que podemos evolucionar, madurar y en definitiva, vivir. Pero ¿cuántas veces hemos afirmado algo basándonos en un recuerdo, con una certeza y un convencimiento absolutos, y luego ha resultado que estábamos equivocados? Mientras hablas ves en tu mente lo que estás diciendo, pondrías la mano en el fuego y no te quemarías (crees), das todo un discurso, mil y un detalles… y de pronto alguien dice algo que manda esa coherencia al garete. Y uno frunce el ceño, y queda pensando.

Dejando de lado las discusiones que puedan crearse por recordar cosas de distinto modo, pienso en mis recuerdos. En los míos propios. En los de cuando era pequeña. O los de la primera vez que me enamoré. No sé por qué tengo tan pocos recuerdos, y los pocos que tengo ni siquiera sé si son reales o los he inventado yo. Es por eso que saco tantas fotos, y guardo muchas cosas. Para tenerlas de recuerdo, porque no deja de ser una forma de intentar no olvidar.

Tengo muy mala memoria, si alguna vez nos cruzamos por la calle y no os reconozco no os enfadéis conmigo.

La desintegración de la persistencia de la memoria. Dalí. 1952.

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

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  1. Si pudiéramos recordarlo todo, absolutamente todo… seríamos máquinas, Pecosa. Y aunque no estaría mal tener una memoria a prueba de bombas, paso de los circuitos eléctricos.

    Muchas veces, recordar algo distorsionado tampoco es nada malo, nos recuerda que somos humanos, inconstantes y sujetos a las leyes más primitivas de la vida. Lo malo es que algunos olvidan hasta eso! Y entonces llegan el dolor, el sufrimiento y el miedo.

    Los recuerdos, la memoria deberían ser nuestra mejor arma para evitar caer dos veces en el mismo agujero… pero no hay manera, oiga! Siempre nos la pegamos otra vez (fíjate sino en Homer Simpson xD).

    Aún así, debo decir que algunos de los recuerdos más preciados que tengo no son ni recuerdos de verdad, sino sueños que me llegaron más hondo que los hechos reales. Ya sabes, como cuando sueñas con alguien que hace mucho que se fue y atesoras esos sueños como si fueran verdad. Y aunque no lo son… bueno, no por ello tienes que quererlos menos, no? ^^

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    • Si pudiéramos recordarlo todo posiblemente nos volveríamos (más) locos.

      Siempre he sido un poco nostálgica, me gusta recordar. Me gustan los recuerdos, y me asusta olvidar, aunque me he acostumbrado un poco a ello. Mi manera de intentar no caer dos veces en el mismo error es informarme, analizar, no tanto recordar en la otra vez que me pasó, porque es posible que se me haya olvidado 😉
      Como a ti, hay sueños que me han quedado grabados en la mente, más que la vida misma. Y es que al final siempre voy a parar a lo que quería transmitir en la entrada: recordar, olvidar, modificar recuerdos… qué raro es todo.

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  2. la frase “entre comillas” me parece pretenciosa y olvidable, nogensmenys. del resto me quedo con la escena de la casquería. con tu permiso pienso recordarla viendo como mirabas vísceras porcinas y entresijos de ternera, juro que con un canino asomando entre los labios. llevabas un vestido rojo de verano y una cámara de fotos. ibas descalza. tenías los pies negros, pecs. a quién se le ocurre andar descalza por la boquería? recuerdo que yo medía metro noventa.

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    • nunca menosprecies la ficción basada en hechos reales, vittt, puede tener más similitudes con la realidad de lo que piensas (cómo lo haces??)
      tampoco menosprecies esa frase entre comillas. cuando algo es bueno, es bueno, joder. a ver si sólo vamos a poder entrecomillar a grandes escritores e intelectuales reconocidos internacionalmente. si en el bote pequeño está la buena confitura, imagina cuán buena será la confitura de los microcuentos y los microcuentistas.

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  3. No eres la única que olvida. Según algunos es una cualidad que viene bien al ser humano. Hace poco Juanjo (imbécilindomable) escribía algo sobre las imágenes creadas en nuestro cerebro y lo material de nuestro físico. La invención de todo lo que pasa por nuestra mente lo hace ese conjunto de sesitos que me están haciendo salivar en estos momentos. Ya no tanto si pienso en la peli Hannibal.

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    • Me tengo que pasar por el blog de Juanjo, que lo tengo abandonado.
      Yo también había escuchado que olvidar según que cosas es un sistema de defensa del cerebro. Hay que ver…
      Así que tú eres de los que comen sesitos! Yo los comía de pequeña, mi madre me los ponía triturados en la papilla y yo tan contenta.

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  4. Así es, ese órgano del que queda tanto por descubrir, que ni los más avanzados estudios han logrado descifrar todos sus secretos. En parte mola que tenga su misterio y que siempre haya un enigma en esa gran nuez que tenemos en la cabeza. Porque o el cerebro es una nuez o la nuez es un cerebro. ¡Son clones!

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    • y un poquito se perece también al escroto. por aportar datos digo.
      eso explicaría muchas cosas…

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      • escroto, que palabra más fea. una zona tan sensible no debería llamarse así. luego uno ve por la tele las jornadas electorales y cuando hablan del escrutinio pues le viene a la cabeza una imagen fugaz, un flash ahí ¡pam!. en fin.
        explica eso que algunos hombres piensen con los h?

    • No, si los misterios son geniales, por eso me gusta tanto Cuarto Milenio (qué bien se lo debe pasar el matrimonio de presentadores en su casa hablando de frikadas).
      Qué paralelismo este de la nuez, es cierto. La cáscara viene a ser como un cráneo que machacamos para comernos los sesos, ñampfg!! Nunca una nuez me había parecido tan gore.

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