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¿Nuestra vida o la de ellos?

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Imaginaos escribiendo con una pluma, de ésas antiguas de antes, una pluma preciosa, aparentemente perfecta. Pero no tiene tinta. No funciona, y aún y así la seguís usando.

Imaginaos con un libro entre las manos. Un libro con encuadernado de cuero y hojas de papel grueso y rugoso. Un libro que todo el mundo querría leer. Aunque no tenga letras. 

Imaginaos un cine. Pantalla gigante, cortinajes rojos de terciopelo, amplios butacones. No se proyecta nada, no hay película; pero todo y así, todos pagamos la entrada.

Imaginaos un guiso, el que prefiráis: el de mamá, el de la abuela, el que hacéis vosotros. Imaginaos realizarlo con el mejor sofrito del mundo como base, y salpimentarlo, condimentarlo con mil especias. Y que luego, cuando lo coméis, no sabe a nada. Aunque no importa, todo el mundo va a decir que ese guiso tiene todos los ingredientes necesarios para que sea perfecto.

Y yo me sigo preguntando cómo es posible que muchos aún no se den cuenta de que nuestro destino está escrito con una pluma chapada en oro, que sólo unos cuantos poseen. Nuestro destino puede leerse en cualquier libro antiguo, porque no es nuevo. Puede verse proyectado en la mejor sala de cine porque ya sucedió, y ya se hicieron películas sobre ello. Nuestro destino está sazonado con un sinfín de aderezos, pero no sabe a nada.
Y escribe una persona que no cree en el destino.

Pero ¡alto! ¡Que nadie se tire por la ventana! (Al menos no todavía). No todo está perdido.

El Gato de Chesire tenía toda la razón del mundo:

– Sólo quiero saber qué camino debo tomar.
– Pues depende a dónde quieras ir tú.
– Eso no importa, si tu me dices…
– Entonces, ¡realmente no importa el camino que escojas!

 Hay dos tipos de personas: las que deciden y las que dejan a los demás decidir por uno.

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Acerca de pecosa

En mi familia tengo fama de borde. No te jode, como si fuera la única. Torpe, surrealista, despistada, cabezona. Eso no lo dicen ellos, lo digo yo. Tengo pecas aunque en la foto de perfil no se aprecien, pero es que la foto me quedó guapa de cojones, así que a la mierda si las pecas no se ven. Me pasé de Blogger a Wordpress en busca de emociones fuertes (me encanta vivir al límite). Me encontré con un escritorio que no entendía y que estaba mitad en inglés, mitad en español. Puse la primera plantilla que me pareció sencilla, manejable y maja y me monté una cabecera con el GIMP. El resultado es el que ves. No me pidas más.

»

  1. .Dicen que nuestro destino está escrito,…………..pero……………………………………………..
    ……………………………………………(se me pone una sonrisita sólo de pensarlo)…………….
    ……………..¿Qué me dices del Tipex?………………………………………………………………….

    Responder
  2. Jopé, Pecosa, ¡qué inspirada! Esta entrada la traduces al inglés y me dices que es algo que escribió Shakesperare y me lo creo. 🙂

    Rizando el rizo (y abriendo la ventana para saltar – noo, eso nunca) ¿y si da igual que sea uno el que decida porque está escrito que siempre decidirán por ti?

    ¿Tienes gelocatiles?

    Responder
    • Ya ves tú, a veces las musas son unas hijas de p.

      Ése es precisamente el problema, JuanRa, que los que escriben que todo está escrito y los que deciden por ti porque todo está escrito son los mismos (ahora intenta decirlo rápido muchas veces, a ver si te sale ;)).

      Los gelocatiles hace tiempo que no me hacen efecto. Yo soy de ibuprofeno. O gintonic, lo que tenga más a mano.

      Responder
  3. Hoy no se puede contar con nadie. Te han dejado solo y te tienes que sacar las castañas del fuego. El destino no existe y seguramente no dejaremos el anonimato. Pero, ¿a quien le importa eso? la esencia de la vida es vivir y eso es lo que hacemos.

    Responder
    • Es cierto que cada vez podemos contar con menos gente, pero yo aún creo en algunas personas. En pocas, pero alguna hay aún que merece la pena.

      El destino no existe porque uno puede elegir. Siempre se puede elegir. Como tú dices, la esencia de la vida es vivir. Si uno puede, claro.

      Responder
  4. las personas que deciden y las personas que dejan a los demás decidir por uno son la misma persona, depende del ánimo, el momento, las horas de sueño. luego están esas personas y la gente que nos son personas.

    Responder
  5. Está claro que habrá que quitar esas plumas y cambiarlas por nuestros propios bolis, aunque sean BIC, pero ¿cómo?

    Responder

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